Agua… es gestión, no escasez

Agua… es gestión, no escasez

En un año normal la fecha debiera llover sobre 100 mm y solo ha precipitado cerca de 50mm. Del total del agua dulce en la tierra, casi el 10% es consumida en la ciudad, 70% uso agrícola y 20% industrial. El agua no facturada (pérdidas por malas instalaciones, imprecisiones en mediciones, consumos operacionales e incendios), entre las principales empresas de distribución de agua potable en Chile, tiene un promedio de casi 34%, llegando incluso al 46%.

Una pregunta clave: ¿conocemos el estado de la red?. Hoy es posible y necesario conocer las condiciones y evolución de los recursos hídricos desde la captación del agua, para una eficiente toma de decisiones, de tal manera que podamos dimensionar el estado de la red de infraestructura del agua. Asegurar la accesibilidad para todos los habitantes depende en gran medida de lo anterior.

¿Sabemos con cuánta agua contamos? ¿La asignación de derechos de agua es eficiente entre el uso agrícola y urbano? ¿Existen criterios medioambientales en los derechos de aprovechamiento de agua, que asuman la escasez? No. Sin duda, estamos frente a un cambio de paradigma en términos hídricos frente al desarrollo urbano y rural.

Una ciudad inteligente debe utilizar el big data y la tecnología para predecir consumos y demandas mediante algoritmos y métricas que busquen la optimización y eficiencia en el uso del agua, para disminuir pérdidas, apoyándose con sensores y monitoreo de redes de distribución y medidores para controlar la presión de agua potable, según el comportamiento de los clientes.

De esta manera es que para disminuir pérdidas en la red de agua se deben regularizar a los clientes ilegales, renovando medidores antiguos por tecnología nueva y precisa, verificando caudales mínimos nocturnos para evitar roturas y creando incentivos para que las propias empresas de agua sean más eficientes en la gestión del recurso.

Pero la discusión territorial y de normativas urbanas y de construcción en la actualidad no consideran la gestión del agua como un elemento importante, concentrándose a temas de alturas máximas, restricciones en la generación de nuevos proyectos o re orientaciones para los usos de suelo. El agua, en cualquier ciudad, es tan importante como el espacio. Pero el espacio – visto como un recurso – es renovable. Sin embargo el agua, si no se usa racionalmente, se puede transformar en un recurso no renovable.

Las extracciones ilegales de agua, la falta de control del Estado y los problemas de derechos de agua, agudizan los efectos del cambio climático. Es indispensable que el Estado realice inversiones en infraestructura hídrica urbana, mejorando a su vez las eficiencias y técnicas en la agricultura, incluso podemos reutilizarlas aguas abajo, generando una gestión del agua coherente, bajo una correcta planificación del territorio, de lo contrario, efecto en comunidades puede ser dramático.

Por otra parte, si antiguamente en los cerros de Valparaíso se encauzaron las quebradas bajo la lógica higienista, hoy la Dirección de Obras Hidráulicas del MOP ha diseñado una solución para la quebrada Las Cañas, en base a un sistema de infiltración, que permite retener las aguas lluvias, para aumentar el volumen de la napa subterránea, reduciendo de paso embancamientos (y costos de dragado) en la bahía. Napa que al regenerar pisos vegetacionales superiores, mejora los niveles de humedad relativa.

Es posible, además, volver productivas las laderas de los cerros, generando una economía favorable a las comunidades de zonas aledañas, a partir de un desarrollo hortofrutícola sustentado en sistemas inteligentes de riego, inhibiendo los asentamientos informales en áreas de extensión urbana, de riesgo por remoción en masa o de incendio, como la zona de interfaz urbano forestal.

De acuerdo a algunos datos (Magrini-Alvarez), en la cuenca de la quebrada Jaime (unas 328 hectáreas), del 100% del agua precipitada en un año, se podría retener el total del agua que hoy se
escurre – un 18%, lo que equivale a 90 piscinas olímpicas llenas -, aplicando los denominados
“Sistemas Urbanos de Drenaje Sostenible” (SUDS).

Los desafíos en agua urbana están claros. El problema del agua no sólo es de escasez, si no que
también de gestión.

Publicada de El Mercurio de Valparaíso.

Autores

Metropolitica