De la furia a la paz en el puerto, ¿conflicto privado?

De la furia a la paz en el puerto, ¿conflicto privado?

¿Habrá llegado el momento de mirar el borde costero de una forma no sectorial ni sectorizada, sino que de forma integrada, donde seamos capaces de entender que además del puerto y su carga, hay también en el borde otras oportunidades de empleo y crecimiento económico?

Hace ya siete años se iniciaba un debate en Valparaíso vinculado a la calidad, diseño y emplazamiento de la expansión portuaria. Casi sin darnos cuenta se fue generando un contexto fértil que hoy da notorias señales de evolución y que en esta columna -casi concluyendo el año 2018-, se evidencia con el cumplimiento de un objetivo, que para nuestra Corporación Metropolítica fue el de instalar en la agenda pública un debate urbano propositivo y diverso.

Los procesos de visibilizar el borde costero se acogen hoy con nuevas lógicas que ponen a la ciudadanía y a sus representantes como actores en la mesa, lo que, a su vez, exige nuevas formas de abordar políticamente los modelos de gestión en las ciudades portuarias como Valparaíso, donde no sólo el puerto industrial emergió como clave en su desarrollo.

La caída del Mall Barón, después de muchos años de indefinición respecto a su accesibilidad vial y seguridad ante riesgos, ha precipitado definiciones, cambiando lógicas dentro del conglomerado portuario. Casi en paralelo a la definición del Gobierno de que San Antonio será el lugar para el Puerto de Gran Escala, se levantó la iniciativa del “Paseo del Mar”, un proyecto presidencial cuya vocación será recreacional y deportiva, destino avalado por más de 16 mil votantes desde una inédita consulta ciudadana, liderada por la Alcaldía de Valparaíso.

Presidente, ministro de Vivienda y Urbanismo, intendente y alcalde sellaron la apertura del borde costero en el sector de Barón, a través de este proyecto que hoy se encuentra en una de sus etapas participativas, convencidos de que este hito urbano detonará más inversiones y usos diversificados relacionados con el mundo marítimo, similares a los procesos que han ocurrido en otros frentes de mar del mundo. Y eso se traducirá en más oportunidades y calidad de vida para porteños y porteñas, como también para quienes visiten esta ciudad que está en el mapa del mundo, muchas veces antes que Chile.

Pero lo recientemente ocurrido con la paralización por parte de los trabajadores eventuales del puerto intenta poner en jaque a la ciudad y en pérdida económica al país. Y si esto fuera poco, arriesga una de las cadenas productivas más desencadenantes de beneficios para los porteños, como es la industria de cruceros.

La Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV), que es la máxima autoridad portuaria del territorio, a una semana de paralizado el puerto declara que es un conflicto entre privados por ser demandas de trabajadores a sus empleadores, que son los concesionarios. Por su parte, el intendente y el alcalde, desde distintas tribunas, intentan ejercer y ser facilitadores del diálogo entre las partes en conflicto.

¿Pero es en esencia un conflicto privado?

Esta pregunta tiene la responsabilidad de ser contestada desde la visión de una ciudad que lleva décadas tratando de fortalecer su industria portuaria, lo que incluye a los cruceros, y que hoy lo que acontece gatilla y precipita un presente que nos expone a oportunidades concretas, que aunque se resuelvan en el mediano y largo plazo, requerirán la voluntad de las partes para negociaciones hoy mismo, que no pueden atender sólo las demandas de los trabajadores en conflicto sin considerar las otras demandas ciudadanas por un borde costero integrado.

Entonces, surgen otras preguntas: ¿Habrá llegado el momento de mirar el borde costero de una forma no sectorial ni sectorizada, sino que de forma integrada, donde seamos capaces de entender que además del puerto y su carga, hay también en el borde otras oportunidades de empleo y crecimiento económico? ¿Será el sistema portuario regional competitivo entre sus terminales -y no complementario- un formato ya obsoleto para los nuevos tiempos? ¿Será momento de concretar el consenso por la alternativa de acopio en el sector de San Mateo, mientras se define la cuestionada continuidad del Terminal 2?

La apertura a comprender de mejor manera la complejidad de la ciudad, sus intereses en tensión y las posibilidades que surgen desde distintas disciplinas para crear mejores lugares donde vivir, trabajar y recrearnos de manera sustentable, es la voluntad que debe instalarse como sentido común y colectivo, donde con liderazgo, participación y respaldo técnico se planifique y diseñe cada espacio para cada legítimo interés.

Si bien puede explicarse por décadas de monofunción una presión arbitraria, autorreferente y sin aún una visión de ciudad, lo que ocurre cuando un grupo se impone sobre otro sólo generará resultados negativos. La desunión política para una necesaria estrategia común que aborde estos conflictos, también.

Lo que acontece es un tema que evidentemente excede lo privado, que vive en la esfera pública. Y lo que se espera es liderazgo del borde costero y un diálogo sostenido para el diseño y sistema portuario que defina la relación de la ciudad y el mar por los próximos 100 años, consolidando el patrimonio como construcción social y restableciendo la economía del siglo XXI para la ciudad puerto de Valparaíso.

Columna escrita para diario El Mercurio de Valparaíso.

Autores

Arquitecto Universidad de Chile | DEA UPC Barcelona | PhD Est. Urbanos PUC | Académico Arquitectura Universidad de Chile

Historiadora del Arte UISEK. Fundadora y directora del centro CREA (Centro de Conservación, Restauración y Estudios Artísticos).