Debate urbano: entre la hojarasca y el largo plazo

Debate urbano: entre la hojarasca y el largo plazo

Desde hace un buen tiempo, el debate urbano que se da en redes sociales difiere de las prioridades de las mayorías, creando una discusión aguerrida de “nichos” donde los grandes acuerdos se quedan en generalidades y lugares comunes. En ella, prevalece la opinión siempre tajante de grupos cerrados que impulsan sus particulares agendas, sin apuntar nunca a un verdadero consenso para avanzar.

Frente a este escenario tan atomizado, es valorable el aporte realizado por el Consejo Nacional de Desarrollo Urbano (CNDU) que preside el arquitecto y premio nacional de urbanismo Sergio Baeriswyl, quien en su última presentación en la Cámara Chilena de la Construcción delegación Valparaíso, destacó 16 desafíos en donde la política urbana debería avanzar. Para concretar dicha agenda, se requieren acuerdos, voluntad e información. En esta columna resumiremos cuatro grandes prioridades que aparecen en los diagnósticos del CNDU, además de otras encuestas y un excelente estudio realizado por Matías Garretón, del equipo COES de la Universidad Adolfo Ibáñez, a partir de un reporte de conflictos y demandas sociales.

La primera prioridad es, por lejos, la seguridad. Pero en un concepto amplio que incluye pero trasciende la agenda policial. En ella hay que incorporar la idea de la “prevención situacional”, donde el crimen se reduce recuperando e iluminando espacios públicos, activando su uso con programas innovadores, transformando microbasurales y sitios eriazos en áreas verdes consolidadas. También importa tener barrios protegidos frente a amenazas ambientales como lo son los incendios, las inundaciones o los perros vagos, que además de esparcir plagas y enfermedades, amenazan las mascotas de los vecinos.

La segunda de las preocupaciones de la ciudadanía es el empleo, lo que en el ámbito de las ciudades depende de la “base económica”, formada por las actividades que sostienen las fuentes laborales y el financiamiento del gobierno local. No debemos olvidar que las ciudades son motores económicos que atraen inversión a partir de sus atributos territoriales. Cuando una ciudad pierde esos atributos, los resultados en la inversión, el empleo y el financiamiento municipal son desastrosos. Hay casos famosos en Chile como Lota, y es la gran amenaza que se cierne sobre Valparaíso. Por ello la estimulación y la diversificación de la base económica es una condición básica para tener ciudades con empleo dinámico y debiera ser una gran prioridad de los alcaldes.

La tercera preocupación apunta a la transparencia y a la eficiencia con los recursos públicos, lo que resulta especialmente sensible en nuestra región. Esto implica tener Gobiernos que hagan un gasto eficiente y responsable de los recursos públicos. También la necesidad que los ministerios sectoriales de la ciudad basen su financiamiento no tanto en transferencias de subsidios (difíciles de controlar y fáciles de monopolizar) sino en proyectos, bien evaluados y con alto impacto social.

Un último desafío relevante es la distribución de las oportunidades, que en las ciudades quedan definidas por el nivel de acceso de los barrios, a las zonas de empleo, servicios y áreas de esparcimiento, y donde el transporte juega un rol fundamental. No es casual que los mejores barrios tengan buenos accesos a todos los elementos mencionados, incluyendo vistas, paseos y playas en el caso de la región. Por el contrario, los más pobres, además de su precariedad material, quedan marginados de las zonas con oportunidades, con fuertes pendientes, malos accesos, sitios eriazos, y donde el mar es un paisaje bello pero lejano.

Mejorar las condiciones de localización de los sectores más pobres requiere un esfuerzo gigantesco del Estado, contrario a lo que afirman los promotores de la tesis de la “colmena millenian” que asume que los grandes cambios resultarán de pequeñas acciones coordinadas por personas abejas o personas hormigas. Eso sólo ocurre en ciudades pequeñas y muy ricas de Europa, en áreas con atributos o en barrios de altos ingresos de nuestro país. En el resto, que es la mayoría, mejorar las condiciones de localización implica invertir en infraestructura de transporte, en parques públicos, zonas de equipamiento y proyectos de vivienda integrada, que además sirven para atraer inversión privada que mantenga la base económica.

Poco de ello aparece en las prioridades de las redes sociales, y es preocupante que muchas autoridades, líderes de opinión o personas capacitadas que aspiran a cargos públicos se queden pegados en esta discusión de nichos. Quizás por ello, un viejo político dice que “la Señora Juanita no tiene Twitter”.

No está de más recordar la frase del Presidente Lagos cuando le sacaban temas poco relevantes, que hoy hacen furor en Twitter. “Dejemos la hojarasca y pasemos a los temas relevantes”, decía el ex Mandatario. Un buen consejo para las autoridades asiduas a las redes sociales donde abunda la hojarasca, teñida de frases rimbombantes, papers de macetero o peleas épicas que duran menos que un Candy.

Columna publicada en diario El Mercurio de Valparaíso.

Autores

Arquitecto Pontificia Universidad Católica de Valparaíso | Magister en Desarrollo Urbano PUC | Académico Arquitectura PUC y U. Stanford

Arquitecto Pontificia Universidad Católica de Valparaíso | Magister en Dirección y Administración de Proyectos Inmobiliarios Universidad de Chile